Este fin de semana pasado, fui al Sundance Film Festival 2026. Uno de los documentales que decidí ver fue “Everyone to Kenmure Street”. El documental cubre una protesta que pasó en Escocia en 2021 cuando dos hombres fueron casi deportados por el gobierno. Escogí este documental específicamente por el tema y su relevancia en América hoy en día, con el fin de ver qué podría aprender.
En un comunicado de prensa recientemente publicado por el Departamento de Seguridad Nacional se afirma que, desde el inicio del gobierno de Trump, más de 675.000 personas han sido deportadas de los Estados Unidos. Son 675.000 madres, padres, estudiantes, niños y miembros de la comunidad que han sido arrebatados de sus hogares y devueltos a países a los cuales la mayoría no han llamado hogar en décadas. Muchos políticos han discutido que son criminales violentos o algo parecido, pero los datos simplemente no respaldan estas demandas para nada.
Un reporte creado por el Consejo de Immigración Americana en octubre del 2024 tomó datos de crímenes de las últimas décadas y examinó las tendencias. El reporte reveló que, a medida que crecía la población nacida en el extranjero, disminuían los delitos contra los bienes, los delitos violentos y la tasa total de criminalidad. El reporte también reveló que los inmigrantes son arrestados y encarcelados con menos frecuencia en comparación con los ciudadanos nacidos en Estados Unidos, ya que los inmigrantes tienen un 50% menos de probabilidades de ser arrestados por delitos violentos y un 26% menos de probabilidades de ser condenados por homicidio. Mientras que no tengo acceso a cada pieza de datos reunida en este reporte, no es la primera en llegar a este resultado cuando los números son examinados.
Un reporte diferente del Instituto Nacional de Justicia, parte del Departamento de Justicia en el gobierno de los Estados Unidos, publicado en enero del 2025 encontró que inmigrantes indocumentados tienen una tasa de criminalidad más baja en comparación con los ciudadanos nacidos en Estados Unidos. El reporte se basó únicamente en datos de Texas, pero es otro ejemplo de que los datos indican claramente que los inmigrantes legales e indocumentados cometen muchos menos delitos en comparación con los ciudadanos nacidos en Estados Unidos.
Estos datos dejan una cosa clara, las declaraciones hechas por el Presidente Donald Trump y otros políticos republicanos diciendo que inmigrantes indocumentados son peligrosos para ciudadanos Americanos son mentiras. Puede que señalen algunos casos concretos de delitos, pero ignoran por completo los datos reales que cuentan la historia completa.
Yo creo que esas declaraciones son para incentivar preocupación en los Americanos y causar una distracción que nos impide centrarnos en problemas reales que nuestra sociedad enfrenta. Después de todo, el miedo es poderoso. Si las personas tienen miedo y prometes que vas a terminar la amenaza, ellos van a votar por ti, que se vayan a la mierda los datos.
“Everyone in Kenmure Street” cubre una protesta comunitaria que impidió la deportación inmediata de dos hombres que llevaban años viviendo en Escocia. The Guardian informó de que el Ministerio del Interior del Reino Unido declaró que los hombres solo estaban detenidos por delitos de immigración poco después de que tuviera lugar la protesta. Iban a ser deportados simplemente por estar allí, no por haber cometido un delito peligroso.
Los vecinos de los dos hombres se dieron cuenta rápidamente de la redada de immigración que se estaba llevando a cabo y se pusieron en acción. La protesta comenzó con sólo unas pocas personas delante y detrás de la van, impidiendo que se llevarán a los hombres. Uno de los manifestantes incluso se metió debajo de la van y se puso en peligro agarrándose al eje de la transmisión de la van para impedir que se marchara. Permaneció allí por más de 8 horas. A medida que avanzaba el día, la protesta creció rápidamente.
Existen toneladas de imágenes de la protesta y lo que comenzó con seis personas bloqueando el paso de la van terminó con más de mil personas cubriendo toda la calle por ambos lados en solo unas horas. La multitud gritaba “Son nuestros vecinos, dejadlos ir”, dejando claro que la comunidad quería que se quedaran.
Los dos hombres tampoco vivían en secreto. Ambos tenían casos judiciales activos dentro del sistema de inmigración luchando por su derecho a permanecer en su hogar. Sus casos no habían terminado, su debido proceso no había concluido, pero el Ministerio del Interior decidió intentar deportarlos. Ese día, fracasaron. La protesta fue un éxito y, tras unas ocho horas de protestas cada vez más intensas, los dos hombres fueron puestos en libertad bajo la custodia de un abogado.
Ese día terminó con éxito, y hay que reconocer que eso es poco habitual. Aun así, las lecciones aprendidas de las protestas callejeras de Kenmure siguen siendo válidas. El activismo comunitario es importante. Si aquellas primeras personas no hubieran dado un paso al frente, aquellos hombres habrían sido detenidos. Si la siguiente docena de vecinos no se hubiera unido, aquellos hombres habrían sido detenidos. Si los cientos que les siguieron no hubieran tomado medidas, aquellos hombres habrían sido detenidos.
Aunque las protestas rara vez dan lugar a cambios inmediatos, tienen un impacto y son esenciales para el cambio. Con la creciente severidad de las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en todo Estados Unidos, es nuestro deber como ciudadanos defender a aquellos miembros de nuestras comunidades que no hacen más que ayudar. Es nuestro derecho, amparado por la primera enmienda, hacer oír nuestra voz. El pueblo estadounidense está llegando a un punto de inflexión. Con las recientes protestas contra ICE en todo el país, los estadounidenses están diciendo: “Ya basta”.
¿Cuánto tiempo más tendremos que ver cómo arrancan a miembros de la comunidad de sus hogares antes de que el resto de Estados Unidos se levante contra esta violencia sancionada por el Estado? Si toda la comunidad no se hubiera unido en Glasgow en 2021, esos hombres habrían sido deportados.
Las protestas pacíficas no significan estar callado. Ser pacifico no significa aceptar las cosas tal como están. Si nuestro sistema de gobierno sigue como hasta ahora, las personas se revelaran. Si la gente se queda callada y aceptan las cosas como están, la injusticia nunca terminará. Eso fue cierto durante los últimos cien años y seguirá siendo cierto durante los próximos cien años. El cambio requiere la acción de todos los que lo desean.
Las mujeres tardaron décadas en conseguir el derecho al voto, décadas en que se aprobara la ley de derechos civiles y décadas en que las personas homosexuales obtuvieran el derecho a casarse, pero finalmente se produjo el cambio. Sin las protestas y sin que la gente hiciera oír sus voces, esos cambios nunca habrían tenido lugar. Aunque las protestas que se están produciendo en todo el país no cambien las políticas de inmigración de la administración Trump, debemos seguir intentándolo.